Una solución de 100 años para un problema moderno

Han pasado 100 años desde que el influyente educador Kurt Hahn escribió su libro “Declives de la Juventud Moderna”.

The 6 Declines of Modern Youth

Si bien, estos declives son igualmente relevantes en el 2020 con su incesante búsqueda por satisfacer la necesidad de gratificación instantánea que nos ofrecen las redes sociales, como en la Alemania de 1920. Son los remedios a estos declives los que hacen eco a través del siglo.

En sus tiempos, el Alemán, un reconocido educador judío, sintió que: “los jóvenes de hoy tienen que estar protegidos contra ciertos efectos venenosos inherentes a la civilización actual” y concibió una cura preventiva llamada “Erlebnistherapie” (Terapia de Experiencia) para remediarlo.

Posteriormente fundó Outward Bound, The Duke of Edinburgh Awards, la Escuela de Gordonstoun, Round Square International Schools, entre otras instituciones de aprendizaje para implementar estos remedios.

Antes de analizar dichos remedios habrá que revisar cuáles eran los declives que tanto le preocupaban a Hahn:

  1. La disminución de la condición física debido a los métodos modernos de locomoción.
  2. La disminución de la iniciativa y el emprendimiento debido a la enfermedad generalizada de la “Espectadoritis” (spectatoritis).
  3. La disminución de la memoria y la imaginación debido a la inquietud confusa de la vida moderna.
  4. La disminución en el cuidado y las habilidades personales debido a la tradición debilitada de la artesanía.
  5. La disminución de la autodisciplina debido a la siempre presente disponibilidad de tranquilizantes y estimulantes.
  6. La disminución de la compasión debido a la precipitación impropia con la que se conduce la vida moderna, a menudo denominada “muerte espiritual”.

Los seis declives son relevantes hoy, pero Kurt Hahn no podía saber cuán absurda se volvería la espectatoritis cuando acuñó la frase hace 100 años.

En 2019, un YouTuber de 8 años ganó US $ 26 millones por videos de sí mismo jugando con juguetes. Un video donde abre un huevo gigante tipo Kinder Surprise ha sido visto casi 2 mil millones de veces.

¿Cuáles son las soluciones?

La experiencia terapéutica de Hahn se resumió en cuatro antídotos.

1. Entrenamiento Físico

Competir con uno mismo en forma física. Al hacerlo, se entrena la disciplina y la determinación de la mente a través del cuerpo.

Durante la actividad física, su mente le pide que pare mucho antes de que su cuerpo lo necesite. Empujar esta resistencia mental, y pedirle a su cuerpo físico que haga cosas que nunca antes le había pedido, permite nuevos estándares de logro personal y desarrollo del carácter. Su mente aprende a comprender que los desafíos son superables y la satisfacción de superar obstáculos tiene recompensas holísticas.

Reflexione sobre la noción atlética común para lograr una mejor marca personal. Kurt Hahn lo dijo así: “Hay más en nosotros de lo que sabemos. Si pudiéramos verlo, quizás por el resto de nuestras vidas, no estaríamos dispuestos a conformarnos con menos ”. Outward Bound lo resume a “Hay más en ti de lo que sabes”. ¿Qué pasaría si todos pudieran ser su mejor marca personal en la pista y en la vida?

2. Expediciones

Participar en tareas de resistencia largas y desafiantes sobre mar o tierra.

Un líder académico preguntó recientemente sobre la percepción de que Outward Bound es “demasiado difícil” para los niños. Outward Bound llegó a Australia en 1956 y durante la mayor parte de ese tiempo un programa consistió en 26 días de intenso desafío físico y mental. Esa percepción permanece.

Un programa promedio en 2020 es cinco días y por grados más fácil, pero aún es difícil porque ese es el punto. La resistencia construye el carácter. Los alumnos a menudo cuentan que es la autoconfianza que aprendieron en Outward Bound lo que les permitió superar un obstáculo significativo más adelante en la vida.

¿Outward Bound es demasiado difícil? Esperemos que Outward Bound sea lo suficientemente difícil ahora como para que la vida no se sienta demasiado difícil más tarde.

3. Proyectos/Oficios

Involucrar la disciplina del artesano y las habilidades manuales.

Ejercitar el cerebro para crear objetos tangibles y prácticos trae un tipo especial de felicidad. Esta alegría de la creación es la razón por la cual los jardineros pasan días cuidando plantas, los carpinteros llenan sus talleres con madera torneada y los cocineros pasan horas en la cocina preparando una comida especial.

En un curso Outward Bound, esto se manifiesta de muchas maneras, desde las tareas diarias más comunes como montar debidamente una tienda de campaña, tratar el agua, montar la cocina en la montaña, hasta la construcción de una balsa, estableciendo una plataforma de rappel o construyendo un sistema de descenso vertical. Y si además, luego se usan estas creaciones para cruzar un río, descender un acantilado o atravesar una profunda cueva, se agrega otra capa de logro victorioso.

Al igual que el jardinero y el chef que se deleita en preparar una comida casera, también el Outward Bounder se deleita con la emoción de estar parado en el fondo de un acantilado; sabiendo que hace poco estaba parado arriba, en la orilla de esa pared, a punto de descender con cuerdas, sus manos y las habilidades recientemente adquiridas.

4. Servicio

Por ejemplo, reforestaciones, rescate en la montaña para salvar vidas, combatir incendios o primeros auxilios.

Donar su tiempo para ayudar a otros necesitados promueve la compasión y proporciona una aplicación práctica para darse cuenta de que se es parte de algo más grande que usted mismo. Después de fundar la Escuela Gordonstoun, Kurt Hahn introdujo un servicio de rescate costero, de montaña y de bomberos. Todos los estudiantes de Gordonstoun debían alistarse en uno y estaban en servicio activo cuando se les llamaba. Él creía que este era el aspecto educativo más importante de toda la escuela.

En un discurso ante el Outward Bound Trust (Reino Unido) en 1960, dijo: “Lo que considero como la principal tarea de la educación es garantizar la supervivencia de estas cualidades: una curiosidad emprendedora, un espíritu infatigable, tenacidad en la búsqueda, disposición para la sensible negación del “yo” y, sobre todo, compasión.”

Outward Bound en todo el mundo continúa promoviendo el desarrollo personal a través de su método de aprendizaje vivencial.

En México, nuestros programas son desarrollados en locaciones remotas, de naturaleza imponente y prístina. Las habilidades de oficios son desarrolladas en relación estrecha con comunidades indígenas cuyos maestros artesanos nos comparten los usos y costumbres de sus localidades.

El acto de dar en uno de nuestros cursos se refleja con trabajos de servicio socio-ambiental que promueven la regeneración del entorno y los espacios públicos.

El equipo de Instructores encarna el espíritu de servicio, siempre dispuestos a estar en constante crecimiento, comprometidos con los procesos de aprendizaje significativo de todos los participantes.

Podría un curso de Outward Bound ser lo que necesitas para conectarte contigo, con los demás, con tu comunidad o con el entorno?